Somos una posibilidad

A diferencia de las plantas y animales que vienen con un destino predefinido, el ser humano es una posibilidad de expansión o de reducción. Si damos una mirada a cualquiera de las plantas veremos que cada una de ellas “es lo que es” y nada más, sería inimaginable, por ejemplo, decir que una cebolla puede convertirse en algo diferente. Igual pasa con los animales todos ya vienen marcados por un destino al cual no pueden superar. El hombre, por el contrario, puede expandirse hasta donde estime, no tiene límites, todo depende de lo quiera ser, superior o inferior. Ejercer hábilmente las facultades que el Creador ha puesto en cada uno de nosotros (cuerpo, mente y energías) para encaminar el destino hacia el disfrute pleno y armonioso de la vida es una opción a la cual podemos llegar, estamos en la capacidad de expandirnos a la plenitud de un ser humano de gran impacto. Por el contrario, si a los atributos no los empleamos de manera adecuada, aún peor, ni siquiera los conocemos, nunca lograremos transcender más allá de lo normal, siempre pasaremos pensando que el mundo es injusto, diremos no tenemos suerte, por más que seamos inteligentes no nos prefieren a nosotros, nos convertiremos en fracasados.

La reflexión de esta semana nos lleva a la pregunta: ¿cómo nos gustaría ser: como las plantas y animales, o realizados como plenos seres humanos? La decisión está en nosotros, en el rumbo que le demos a la mente.

Hernán Yaguana Romero

hayaguana@utpl.edu.ec