Que Vilcabamba fue considerado Centro Mundial de Longevidad. Que vivir en Vilcabamba 120 años es cosa común. Que es el único lugar en el mundo donde es posible “dar más años a la vida y más vida a los años”, son noticias viejas. Pero que Vilcabamba esté convirtiéndose en gringopamba (pampa de gringos) o extranjeros y algunos de ellos tratando de alterar la imagen mundial que tiene este “valle sagrado”. ¡Esa sí es noticia nueva!
Ha sorprendido a la comunidad los eventos suscitados al iniciar el 2022. La marcha, por las calles de Vilcabamba de un grupo de extranjeros antivacunas, con gritos, carteles y sin ninguna medida de bioseguridad, protestando las decisiones del COE Nacional. Días más tarde, mochileros e hijos de extranjeros cometiendo actos de vandalismo en la oscuridad de la noche y pintarrajeando en las paredes grafitis obscenos, sin control, como si estuvieran “volando” por efectos del “sanpedrillo”.
Son actos reñidos con la moral y buenas costumbres de sus habitantes, que hoy mismo están exigiendo a las autoridades garantizar la seguridad y la tranquilidad del pueblo. Tranquilidad que, junto a las propiedades ambientales de carácter excepcional para la longevidad, le ha dado prestigio mundial.
Por su parte las fuerzas vivas y el teniente político Víctor David Carpio, están organizando los comités de seguridad ciudadana para apoyar en la vigilancia de la comunidad y luchar contra quienes pretenden cambiar los buenos hábitos y costumbres de su gente. No hacerlo sería otorgar permiso para que la otra gente cambie Vilcabamba por Gringopamba.
Conviene que el Servicio de Migración de la Policía controle el estatus migratorio de los extranjeros. Que no se sabe cuántos hay. ¿De dónde vienen? ¿Qué hacen? y cuál es su aporte o afectación al desarrollo de este valle lojano.
Adolfo Coronel Illescas