Los ingenieros civiles, por comodidad o falta de interés, prefieren mantenerse al margen de un diseño arquitectónico y centran su labor al estricto cálculo de la estructura planteada por el arquitecto, dejan así de crear alternativas estructurales que optimicen costos en lo proyectado.
Cualquier problema estructural tiene varias soluciones para resolver ese mismo requerimiento; el papel del ingeniero civil consiste en proponer la estructura armada que garantice estabilidad, viabilidad constructiva y económica y, capacidad de satisfacer los intereses formales y conceptuales del proyecto.
El rol primordial de un arquitecto es su creatividad, el del ingeniero civil, su ingenio; la distinción entre ingenio y creación es fundamental para comprender la diferencia entre uno y otro y la naturaleza de sus especialidades.
¿Los ingenieros civiles son también creativos e innovadores?, tomando en cuenta que el papel del arquitecto y del ingeniero civil en el proyecto es distinto, pero complementario, sí.
El trabajo del arquitecto y del ingeniero civil debe ser conjunto desde el inicio del proyecto. No es prudente que el arquitecto trabaje solitario en la definición inicial y que el ingeniero civil, al entrar a colaborar, se encuentre con un proyecto muy definido sobre el cual ya resulte difícil proponer una estructura armada óptima.
El trabajo en equipo debe basarse en la comunicación, respeto, confianza y reconocimiento de la labor desarrollada por cada profesional.
El desarrollo del proyecto debe fomentar la complementariedad con otras disciplinas: eléctricas, ambientales, etc. considerando al proyecto como un todo, que garantice una construcción de calidad estructural y arquitectónica con costos menores a los del “negocio inmobiliario”.
Jorge Zaruma Campoverde