Hay personas que tal vez no tienen una vida perfecta, pero que su forma de vivir es un verdadero ejemplo:
“Me gusta la gente sencilla, que nunca está en pose, que se ríe abiertamente, que agradece mirando a los ojos, que sabe pedir perdón, que primero piensa en su posible error antes de juzgarte. Me gusta la gente que no se miente, que no proyecta un futuro incierto porque sabe de la increíble fragilidad humana, la gente que trata como le gustaría ser tratada, que valora la amistad y la conversación distendida sobre la vida misma. Me gusta la gente que vibra, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace, la gente que cultiva sus sueños hasta hacerlos realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la que saluda por la calle o sonríe, aunque no te conozca de ningún lado, el hombre que no considera una pérdida de tiempo sentarse un martes a media mañana en el banco de la plaza de su ciudad, para disfrutar de la tibieza del sol.” En definitiva, me gusta la gente que dice lo que piensan, pero más me gustan las que hacen lo que dicen y piensan lo que hacen”.
Así me gusta la gente y aunque por mis defectos no soy como alguna de la gente que me gusta; soy una persona con esencia, con una razón valiosa y algo para aportar; igual que usted.
Talía Guerrero Aguirre
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