La conducta de violencia hacia las mujeres se produce como mandato cultural ancestral donde prevalecía el patriarcado como privilegio, siendo el marido dueño sobre la mujer que en países como el nuestro tomaba en su casamiento el apellido de su esposo, dependiendo económicamente, ya que ellas se dedicaban al cuidado de sus hijos y de su hogar, pero excluyendo a sus hijos varones de las tareas hogareñas. Este sistema fue transmitido de generación en generación, donde la superioridad de los hombres sobre las mujeres fue dada por atributos, roles y espacios de desigualdad en función del sexo. En la última década el rol de la mujer ha cambiado, son ellas las que ayudan al sustento económico familiar con actividades dentro y fuera del hogar. Esto ha causado un revés social de comportamiento en el rol del hombre de como único sustento del hogar. La violencia procedente del sexo masculino se relaciona con el consumo de alcohol o drogas, educación deficiente, la falta de comprensión e incompatibilidad de caracteres de la pareja, que no exteriorizan la realidad en la que viven y proyectan esa violencia hacia el sexo opuesto. Para evitar que la violencia conlleve al femicidio en el país, toda mujer debe de conocer que existen recursos amparados en los códigos Civil y Penal, Para disminuir la desigualdad de género, las madres deben de educar a sus hijos con igualdad de valores y actitudes sin distinción de género, solo así podemos modificar la cultura de patriarcado en el Ecuador.
Marco A. González N.
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