Aprovechando el feriado de carnaval visitamos Vilcabamba. Un poco para recordar la fama del “Valle sagrado”, donde vivir 120 años era cosa común, debido a varios factores únicos en el mundo para prolongar la vida y la barrera inmune para las enfermedades del corazón. Recuerdo, entre otros, al científico inglés David Davies quien desde 1972 vino a Vilcabamba enviado por la OMS a realizar varias investigaciones recomendar, “cuiden a Vilcabamba” y “no dejen morir a la gallina de los huevos de oro”. Por la indiferencia, falta de interés y la somnolencia de las autoridades lojanas y de la comunidad “murió la gallina” según el Dr. Davies en su última visita, dejándonos como recuerdo aquella frase que recorrió el mundo “el único lugar donde es posible dar más años a la vida y más vida a los años”.
Sin embargo, Vilcabamba y su gente sigue con el derecho a progresar y su apuesta a la esperanza. Dos proyectos son novedades recientes. La reconstrucción del interior de la iglesia parroquial, con un gusto arquitectónico que llama la atención. Obra en la que ha puesto su fe, devoción, capacidad y entusiasmo, el párroco Sixto Guanín, para quien “absolver los pecados y limpiar el alma no es la única misión de los sacerdotes”. Espera seguir recibiendo el apoyo voluntario, que es el único capital, para inaugurarla en julio de este año.
Pero hay una singular iniciativa en el sector Plaza Vieja a la entrada de Vilcabamba. Allí está Alivinatu Spa con una oferta turística completa: spa, hostería y restaurante, todo en medio de un paisaje bucólico por sus atractivos naturales. Un lugar a donde huir de la angustia, el estrés y más alteraciones de la cotidianidad, para encontrarse con la tranquilidad. Así justifica la Dra. Carmita Jara el proyecto, como una oferta para disfrutar toda la familia del clima, las bondades de la naturaleza y la tranquilidad, a fin de mejorar la felicidad. Entonces vale una visita a Vilcabamba.
Adolfo Coronel Illescas