Una tarea apasionante y peligrosa

Cuando Eugenio Espejo (Quito 1747-1795) el 5 de enero de 1792 publicó el primero de siete ediciones de Primicias de la Cultura de Quito, sabía que el trabajo del periodista sería dura y sacrificada, porque luchar por la verdad, significaría arriesgar la vida. Eso le ocurrió a él, cuando, por sus escritos, fue encarcelado en una mazmorra de donde le sacaron solamente para que muera.

Han pasado 234 años desde entonces, por razones obvias, la tecnología ha superado largo a las publicaciones realizadas en tipo; ahora las ediciones digitales están a la orden del día para la prensa escrita, mientras otros medios como radio, televisión e internet nos ponen en contacto con el mundo en cuestión de segundos; la IA, proyecta un futuro comunicacional impredecible y tendremos que someternos a sus dominios.

El trabajo del periodista es apasionante porque, buscar la verdad, llegar a ella y participar a la ciudadanía, denota una satisfacción especial; sin embargo, en todos los tiempos, y más ahora, la actividad que realiza el informador, de conformidad con las circunstancias, incomoda y acomoda. Incomoda cuando lo que se escribe o dice o visualiza, no satisface a la falsedad, vanidad, orgullo o prepotencia de quienes ostentan el poder, que creen que se debe echar flores a lo bueno, malo o pésimo que hacen; si no participan de sus ideas la prensa es corrupta y los periodistas calificados como “sicarios de tinta”, bestias salvajes”, “gordita horrorosa» o “cloaca con antenas”. Incluso vienen los atentados contra la vida de quienes escriben sobre la verdad. En nuestro país, cuántos periodistas, han sido asesinados y estos crímenes han quedado en la impunidad.

La prensa acomoda cuando se pone del lado del político o gobernante mentiroso que elogia “su patriótico trabajo” porque publica o dice todo cuanto aquel quiere oír, aunque esto se fundamente en falsedades pagadas con coimas, banquetes, cargos especiales, viajes, etc. Esto, a simple vista, se califica como prensa ajena a los valores éticos y morales.

Hoy recordamos a Eugenio Espejo y su Primicias de la Cultura de Quito, celebramos el Día del Periodismo ecuatoriano. Seamos siempre periodistas que pregonamos la verdad y la justicia, aunque a veces nos cueste la vida.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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