
En los pasados comicios del 5 de febrero, los ecuatorianos elegimos nuevos prefectos, alcaldes, concejales urbanos y rurales, vocales de juntas parroquiales y consejeros para el CPCCS. Una vez que el Consejo Nacional Electoral (CNE) entregó las credenciales a las autoridades electas, desde el pasado 14 de mayo, se abrió un nuevo capítulo en la administración de los diferentes gobiernos autónomos descentralizados.
Sin duda, hay una enorme expectativa entre la ciudadanía en torno a la calidad de gestión que pudieran desarrollar en el ejercicio del poder. Y es que a esta hora quedó atrás la tarima y los discursos políticos cargados de retórica para entrar, más bien, en un espacio serio como es la ejecución de los planes de trabajo con cuyos ofrecimientos convencieron a un electorado, lo cual se vio refrendado con el voto en las urnas.
No obstante, a pesar de los grandes desafíos que existen, de las limitaciones presupuestarias, ciertamente confiamos que las autoridades ahora en funciones tengan el mayor de los éxitos para bien de la comunidad a la que representan. Es momento de sumar esfuerzos y voluntades en función del bienestar colectivo. En este punto no caben las actitudes mezquinas.
Es racional dar el beneficio de la duda y evaluar en los próximos meses el trabajo realizado. En esto, la veeduría ciudadana debe ser permanente y propositiva, identificado, sin dilaciones, los errores a fin de corregir oportunamente el rumbo.
Y quizá un buen augurio se advierte dado que muchas de las actuales autoridades de la zona 7, de la costa y sierra centro del país, asistieron, con vivo interés, a un programa de alto nivel en gestión, gobernanza, desarrollo territorial y valores democráticos, organizado por la Fundación CAJE y con el apoyo de National Endowment For Democracy, de la Universidad Nacional de Loja y el CNE-L.
Es tiempo de trabajar, de construir…
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion