
El tiempo y los años llaman a reflexionar y meditar sobre las glorias y los atroces acontecimientos que han marcaron la historia y acontecimientos de nuestra Alma Mater, tanto, en los campos de la formación profesional, como, de los aportes científicos que de ella se han salido.
Como olvidar el pasado, donde muchos estudiantes extranjeros: chilenos, colombinos y peruanos, cursaban sus carreras en sus aulas, o las glorias de carreras como: Ingeniería Agronómica, Medicina Veterinaria, Derecho, etc., dieron como aporte al desarrollo del país, por la calidad, capacidad, desempeño profesional y referentes en el contexto técnico que sus profesionales, brindando en cada una de sus especialidades grandes contribuciones en el contexto nacional e internacional.
Por supuesto, no podemos olvidar los nefastos acontecimientos que marcaron por años su decadencia académica y su falta de participación en el contexto técnico y científico, generados por la presencia de una política extremista, pésima gestión de algunas autoridades, y la mal concebida representación estudiantil, que, a través de los organismos representativos ejercían, que, en vez de favorecer los procesos, los entorpecían, sembrando el caos.
Hace pocos días, escuche la intervención de uno de los candidatos a Rector, en la cual el entrevistado hace referencia a que la cancha en la contienda está inclinada, habría que preguntarnos, ¡si los años hacen que perdamos la memoria y no recordemos acontecimientos, como: encerrar con cadena a un grupo de estudiantes y administrativos (hombres y mujeres) en edificio y lanzar al interior una bomba lacrimógena, o las elecciones arregladas, que cuando se veían perdidos, lanzaban bala a diestra y siniestra, sin olvidar los daños a los edificios públicos y privados, con la mal concebida lucha junto al pueblo, o el amedrentar física y verbalmente a los estudiantes con ideología diferente, como auténticos reaccionarios, “Prohibido olvidar” dijo un prófugo.
Pablo Ortiz Muñoz
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