Jonathan Calva presenta esta obra de teatro de títeres dirigida a infancias y familias, concebida desde un enfoque educomunicacional.

La escritura, las artes y la narrativa han sido, desde siempre, componentes prístinos de la evolución humana. Han acompañado los complejos entramados del crecimiento cultural en los territorios donde los pueblos han logrado expandirse, sostenerse y proyectarse. El arte, en este sentido, no solo representa, sino que teje; y cuando lo hace desde la comunidad, siembra conciencia.
Esa es la consigna que guía las búsquedas creativas del autor lojano Jonathan Calva, quien en su trayectoria ha explorado procesos artísticos vinculados a la transmisión de saberes ancestrales, construidos desde el conocimiento de pueblos, nacionalidades y comunidades que ha recorrido a lo largo de su trabajo.
Esfuerzo colectivo
En esta ocasión, Calva presenta ‘Ticci Muyu’, una obra de teatro de títeres dirigida a infancias y familias, concebida desde un enfoque educomunicacional que reivindica la importancia de las semillas nativas del territorio andino. Estas semillas, que germinan en los alimentos que sostienen la vida, constituyen la base fundamental de la soberanía alimentaria y el sustento cotidiano de miles de familias en el Ecuador.
El proyecto se desarrolla en articulación con la Organización de Mujeres Indígenas y Campesinas Sembrando Esperanza (OMICSE) y Pangea, quienes han impulsado el proceso Banco de Semillas / Casa de Semillas: Protegiendo Vidas.
Se trata de un esfuerzo colectivo liderado por mujeres que, desde la minga, buscan revitalizar las prácticas de siembra limpia, ecosustentable y consciente, promoviendo una relación integral con la tierra y reconociendo al ser humano como parte de un entramado mayor.
Estas comunidades, históricamente marginadas por modelos centralistas y decisiones políticas ajenas a sus realidades, continúan siendo el sostén alimentario de gran parte del país. Sin embargo, enfrentan amenazas constantes derivadas de prácticas extractivistas, monopolios alimentarios y farmacéuticos, así como intereses corporativos que fracturan los tejidos comunitarios y alteran los equilibrios naturales del territorio.
Arte como herramienta
Frente a este contexto, las mingas comunitarias emergen como espacios de resistencia y cuidado, donde la cooperación permite sostener la vida y fortalecer la autonomía de los pueblos. En este escenario, el arte se convierte en una herramienta poderosa para comunicar, sensibilizar y abrir espacios de diálogo intergeneracional, especialmente desde las infancias, entendidas como semillas vivas que germinan en el presente para construir futuros posibles.
“Ticci Muyu”, cuyo nombre proviene de vocablos kichwas asociados a la idea de “semilla originaria” o “semilla fundacional”, narra la historia de Morita, un personaje títere inspirado en la vida de Santiago Sevilla, joven guarandeño profundamente vinculado a las artes escénicas y a procesos culturales de resistencia. Morita, junto a Mama Sabia, personaje que representa la resistencia y sabiduría de los pueblos campesinos e indígenas, enfrentan la misión de proteger a Ticci Muyu, la semilla originaria de donde se desprende toda la vida y la existencia en equilibrio, juntos deberán encontrar la Casa de semillas en donde yace el árbol-laguna cuna de esta semilla sagrada, pero Saq´ra personaje que evoca a la ambición desmedida, intentará evitarlo para poseer la semilla con fines perversos y egoístas.
La obra forma parte del trabajo impulsado por Taripak Ideas y el colectivo intercultural Artinautas, grupos artísticos provenientes de Loja y Quito. Bajo la dirección de Jonathan Calva y la gestión cultural integral de Céu Gallardo Toro. A este proceso se suman en constante colaboración, Juan Carlos Palacios, Ángeles Carrión, Miguel Benalcázar y un equipo comprometido con la creación de propuestas escénicas arraigadas en el territorio.
El equipo
El elenco de la obra está conformado por Jonathan Calva, Jorge Benítez Calderón y Céu Gallardo Toro, quienes han llevado esta propuesta a comunidades de la provincia de Cotopaxi, específicamente en Wintza y Toacaso, territorios ubicados a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, donde el arte se convierte en puente de encuentro, juego y reflexión para niñas, niños y familias.
La base escenográfica —un teatrino móvil— fue construida mediante un proceso de minga ecosustentable con materiales reciclados, en colaboración con José Machay, a través de su marca Rupestre, y con el apoyo del espacio cultural Jardín Cinco Elementos, que funcionó como taller de creación para el desarrollo de la obra.
Para el autor y su equipo, este trabajo constituye una forma de resistencia frente a las tensiones de un sistema que muchas veces vulnera la dignidad y la autonomía de las comunidades. Desde el arte, su apuesta es sostener estos procesos con conciencia, sensibilidad y compromiso, aportando a la construcción de una vida más justa, equilibrada y colectiva.
PARA SABER
En un contexto donde los desafíos son cada vez más complejos, ‘Ticci Muyu’ recuerda que el cuidado de las semillas es también el cuidado de la vida, y que en la reciprocidad del ayni, en la organización del ayllu y en la minga comunitaria, persisten los fundamentos que sostienen lo que somos como pueblo.
CLAVE
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