Contrataste al mejor orador. La gente aplaudió, algunos se emocionaron. Un mes después, todo sigue igual: misma rotación, mismas quejas. El problema no fue el orador. Le pediste a otro…
Contrataste al mejor orador. La gente aplaudió, algunos se emocionaron. Un mes después, todo sigue igual: misma rotación, mismas quejas. El problema no fue el orador. Le pediste a otro…