Sobre las preguntas de la consulta

Dice el filósofo Heidegger que preguntar es buscar y quien busca está guiado previamente por aquello que busca. El problema es que uno muchas veces busca, pero raras veces encuentra. Se dice además que según la calidad de las preguntas que formula una persona se conoce al que busca la verdad o al impostor de la ciencia o la política. ¿Qué busca el presidente con las ocho preguntas del referéndum? Claro está, enmendar la Constitución, para lograr hacer lo que la Asamblea no le permite. Buena estrategia para quien el poder le corrompió y que haciendo trampa llegó a Carondelet. Pero bueno, las ocho preguntas de marras no buscan trasformar las estructuras sociales y políticas del país, solo pretenden otorgar cierto poder legislativo al presidente para ver si así logra superar el obstáculo de gobernar con una Asamblea en la que sólo doce asambleístas son turiferarios del gobierno. No se puede esperar más de un gobernante fatuo que solo aspiró a llegar al poder por puro afán, dado que ya lo tenía “todo”, solo le faltó ser presidente. En estas elecciones del 5 de febrero el pueblo buscará o decidirá si aprueba o no las preguntas del referéndum, pero lo que las gentes deben saber es que con esas preguntas nimias no encontrará la equidad territorial y justicia social que tanto necesitamos. Dijo una vez Albert Camus lo siguiente: “El mundo donde vivo me repugna, pero me siento solidario con las personas que en él sufren. Hay ambiciones que no son las mías, y no me sentiría a gusto si tuviera que recorrer mi camino apoyándome en los pobres privilegios reservados para los que se conforman con este mundo”. Hay una manera de amar a la patria que “consiste en no quererla injusta y en decírselo”.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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