Recordamos el día del trabajo en medio de una incertidumbre económica social, política, sin precedentes. El trabajo, entendido como la capacidad de poner nuestra inteligencia, voluntad, esfuerzo y compromiso al servicio de una tarea, es lo que realmente dignifica a la persona.
Hasta enero de 2022 en el Ecuador se encontraban sin trabajo 458 573 personas, y la tasa de desempleo se ubicó en 5,4%, este indicador es el más alto de los últimos siete meses, después de que la tasa de desempleo de mayo del 2021 se ubicara en 6,3%. Así mismo en el presente año, el número de personas en edad de trabajar fue en aumento y estas personas que no pudieron encontrar trabajo se sumaron a las filas del desempleo, según información del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Aunque parezca un contrasentido el que 1 de mayo celebremos el “día del trabajo” sin tener trabajo, Hay muchos compatriotas desempleados y por eso, están obligados a “descansar” todo el año y siguen haciéndolo en el día del trabajo. Nuestra solidaridad para con ellos: hombres y mujeres a los que, por diversas razones, se les ha privado del derecho a un trabajo y a un salario dignos. Siendo el Ecuador un país con un gran potencial, la crisis económica, el desempleo y la corrupción nos han llevado a pensar que en Ecuador todo va mal.
Garantizar el ejercicio del derecho al trabajo es un reto para nuestros gobernantes y para nosotros mismos; no se trata solamente de la oportunidad de un trabajo que permita subsistir, sino de pensar en el fortalecimiento de los proyectos generadores de empleo actuales, además de crear otros nuevos que beneficien a la población.
Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@qutpl.edu.ec