Si siembras relaciones, recogerás apoyo

Hace poco, mientras organizaba el material para un próximo taller, recibí una llamada que me cambió el día. Era un viejo amigo con el que trabajé hace muchos años atrás, en esa época en la que todavía me abría paso entre trabajos y me tocaba aprender a moverme en medio de profesionales mucho más experimentados.

—Marlon, no sé si te acuerdas —me dijo—, pero en una de esas reuniones dijiste: “Nunca subestimes el poder de cuidar a tu círculo cercano, porque un día será tu red que te rescate”.

Me acordé que esa frase no era parte de un libro ni tampoco de una charla preparada, sino algo que había aprendido de mi papá, un hombre que no necesita de Facebook o TikTok para influir, y que ha cultivado relaciones sólidas durante toda su vida.

Mi amigo me contó que, gracias a esa idea, fortaleció un par de vínculos que había descuidado llamando a felicitar por sus cumpleaños y por los logros de sus hijos, a esos amigos. Y fueron justamente esas personas, para quienes él se mantuvo presente, las que luego lo ayudaron a salvar su negocio en un momento crítico.

Colgué la llamada y me quedé pensando en silencio. No porque fuera una sorpresa que las redes de apoyo funcionen, sino porque a veces uno olvida el peso que tienen las palabras y las relaciones cultivadas con honestidad.

En su libro Nunca comas solo, Keith Ferrazzi dice que las relaciones no se cultivan cuando las necesitas, sino mucho antes, y que la generosidad es la base para que florezcan. Eso explica por qué mi amigo recibió apoyo sin pedirlo: porque lo había cultivado antes, sin cálculo ni interés premeditado.

Ese día recordé que mi trabajo no es solo enseñar estrategias. Es activar conversaciones, gestos y conexiones que un día —cuando menos lo esperes— pueden sostenerte o sostener a alguien más.

Marlon Tandazo P.

marlonftp@gmail.com

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