La Semana Mayor o Semana Santa que es una oportunidad para que los fieles católicos –incluidos los social cristianos- vayan a la iglesia a confesar sus pecados para con propósito de enmienda no volver a cometerlos, se ha iniciado con una mayor tensión por el clima de inseguridad, la narcodelincuencia, que junto a la desmedida ambición politiquera están minando las bases de la democracia, que puede llevar al Ecuador hacia el despeñadero y termine de caerse a pedazos.
Al escoger este tema para nuestros leyentes, lo hacemos por causalidad, adhiriendo nuestro pensamiento y palabra a la causa de cuidar el don más preciado de los países libres, la democracia, que la tienen dando botes de Herodes a Pilato los golpistas inquietos por tomarse el poder a como dé lugar. Mientras la sociedad civil exige una reacción al Ejecutivo, un golpe de timón que procure de manera urgente un plan de salvación nacional que nos incluya a todos, antes que termine por desvanecerse el ánimo ciudadano, el mismo que, en su mayoría está por la muerte cruzada en razón de que la Asamblea Nacional no ha dejado gobernar al presidente Lasso y tampoco lo dejará al que venga, si este no es de su línea política o por lo menos alcahuete.
Otro sector está porque el Mandatario vaya por el juicio político para defender en la Asamblea Nacional su inocencia, honestidad y reputación. Pero ¿qué pasará en el juicio? Tal vez lo mismo que le pasó a Jesús hace dos mil años y que esta semana lo recordamos. Un inocente predicador y defensor de la paz, la justicia, la igualdad, la dignidad, que terminó sentenciado por los rabiosos y fUNEStos fariseos a morir crucificado.
Con el Domingo de Pascua concluye la Semana Mayor. Para los ecuatorianos continúa la tensión, porque siendo una sociedad anomia, sin voluntad, confianza y decisión solo espera un milagro para salvarse. Aunque parece que ni Dios nos quiere ayudar.
Adolfo Coronel Illescas