Como a los ecuatorianos nos encantan los feriados, las fiestas (aunque sean clandestinas), los aniversarios, homenajes, festejos y celebraciones, hoy le corresponde al padre, al papá. Bien merecido. Aunque para su festejo las correas salen del mismo cuero.
El Día del Padre está “aquisito”, este domingo 18 de junio. ¿Y qué regalar a papá?. Unos ejemplos: cuando la humanidad se civilizó, los niños chinos obsequiaban a su papi un arado porque el abrazó la agricultura. Los niños griegos regalaban caballos de madera con huecos y con ruedas. En Roma el obsequio favorito era un juego de plumas de pavo real. Los niños judíos obsequiaban a su padre dos esposas, una joven y una vieja. Los niños árabes regalaban juegos de ajedrez, para que los padres puedan divertirse solos, sin tener que conversar con sus esposas. Y así los hijos nunca se olvidaron de festejar al padre.
Pero regresemos a nuestros días. Encontrándonos en un país de sordos, ciegos y mudos (porque evitan hablar de un Ecuador sin rumbo), y ante la proximidad del Mundial de Qatar, el regalo ideal sería un buen televisor, un par de audífonos, lentes y una arroba de maíz canguil, para ver y oír mejor a la Tri. ¿Y el canguil? Para que al menos por este motivo algunos abran la boca para llenarla de palomitas de maíz.
Si resulta caro el regalo no se haga bolas, participe de le creencia de los romanos antiguos, al padre hay que darle gran cantidad de comida para que cumpla bien su función paterna. Entonces prepárele un suculento almuerzo en casa, pero sin bajativos porque se puede intoxicar e ir a parar en el hospital. ¡Cuídelo!
Conviene que esta celebración sea una oportunidad para despertar padres e hijos, antes que la batalla entre funciones del Estado se prolongue, poniendo en peligro la democracia, impidiendo caminar hacia una nueva aurora que tanto ansiamos los ecuatorianos.
Adolfo Coronel Illescas