Los temas que lideran las agendas mediáticas, local y mundial, en el último mes, están relacionados con el deporte, la violencia y el clima. Aunque es evidente que los acontecimientos demandan que se muestre aquello que afecta a las colectividades, hay una homogeneización de las narrativas que centralizan los reportes en pocas perspectivas y protagonistas.
Grandes cuotas de diversidad quedan ignoradas por los proveedores de streaming y las cadenas audiovisuales que deciden qué, cómo y cuándo proyectar los hechos, y de ser necesario estandarizan los formatos.
Parecería que el fútbol y el ciclismo, dos guerras y los huracanes son lo más importante que ocurren hoy. Pese a que estos fenómenos impactan a países y pueden condicionar la política mundial, hay millones de otras realidades que quedan ocultas para la opinión pública y se interrumpe el derecho a la libertad de expresión.
Los conflictos derivados de la mala gestión ambiental, la urgencia por preservar las fuentes de agua, la necesidad de combatir el consumo de drogas ilícitas, los cambios en la producción de motores, la regulación de la desinformación y la inteligencia artificial, la educación inclusiva, la soberanía alimentaria o la economía política de la ciudadanía, entre otros asuntos, están marginados.
Se necesita desarrollar procesos pedagógicos a través de los medios de comunicación para llamar a atención sobre cambios en las agendas. Una opción es disminuir el espectáculo o “farandulización” de las noticias para abrir los estudios de la radio, la TV y los medios en línea a las personas, que sean los ciudadanos quienes estén en los sets para dialogar en búsqueda de paz, justicia y desarrollo sostenibles.
Abel Suing
arsuig@utpl.edu.ec