Padre Francisco Ochoa Jaramillo: ‘La vida sacerdotal es para servir al pueblo’

Cumplió 25 años de vida religiosa. Se ordenó en el Seminario Mayor Reina del Cisne. Estudió en la UNL Comunicación Social.

El sacerdote viene de una numerosa familia. Es el único religioso de ese núcleo.
El sacerdote viene de una numerosa familia. Es el único religioso de ese núcleo.

El padre Francisco Ochoa Jaramillo, el pasado 8 de diciembre de 2022, cumplió 25 años de ordenación sacerdotal. Su preparación inició en 1997. Luego de estudiar en el Seminario Mayor Reina del Cisne, su apostolado lo ha cumplido en diversos lugares de la provincia de Loja.

‘En las buenas y en las malas’

Integrante de una familia numerosa, la cual, dice, siempre lo ha acompañado y lo sigue haciendo, al igual que los fieles de las parroquias lojanas, el sacerdote expresa que los habitantes han estado con él “en las buenas y en las malas, han sido el brazo derecho para las obras tanto materiales como espirituales”.

Al tiempo de agradecer a los feligreses de las diversas parroquias donde ha sido su guía espiritual, detalla que empezó en Macará; luego fue a San Antonio de Las Aradas (Quilanga); El Ingenio y La Naranja (Espíndola); Yangana y Chuquiribamba (Loja). También prestó sus servicios en la Pastoral Social como director de Cáritas.

Sobre esto último, recuerda que allí logró obtener un voluntariado muy fuerte, dentro del cual recuerda a la matrona lojana Zoilita Matamoros de Alejandro, fallecida en días anteriores, de quien dice fue una gran colaboradora. Allí emprendió en obras como la cena solidaria, los centros del día, así como el tema de Cáritas a nivel de las parroquias, colectas para Haití y más actividades.

Hacia El Tambo-Catamayo

“Por eso tengo que dar gracias a Dios porque en el tiempo de la Pastoral Social se abrieron muchas puertas a nivel de Loja, especialmente de gente bienhechora”, expresa, tras indicar que de allí fue a la ciudadela Daniel Álvarez Burneo y, finalmente, por disposición del Obispo de la Diócesis, Monseñor Walter Heras Segarra, se trasladó a la parroquia El Tambo, en Catamayo, donde se encuentra actualmente.

Sus estudios primarios los cursó, primero en la escuela del barrio Santo Domingo Alto, de Malacatos, luego ingresó al plantel Víctor Mercante, de la cabecera parroquial Malacatos, así como en el colegio Manuel José Rodríguez, de esa urbe, concluyendo en el ‘Bernardo Valdivieso’, y los superiores en la Universidad Nacional de Loja, donde estudió Comunicación Social. 

Servir al pueblo

Respecto a las nuevas vocaciones, el padre manifiesta que la vida sacerdotal es para servir al pueblo, porque es el “legado que Dios nos da aquí en la Tierra y que se puede dar una respuesta siempre y cuando se ame al pueblo, en eso consiste todo”, enfatiza.

VOZ

“Es necesario ver en Dios a ese amigo que no nos falla y que está pendiente y que nos ayuda”

Padre Francisco Ochoa Armijos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *