Otras voces

Los gobernantes generalmente se quedan con la voz de sus equipos, y anulan la importancia de la voz de la gente, de los comunes que miran y sienten la vida de forma distinta a la que se mira y se siente desde los círculos del poder. La distancia que se toma con el pueblo cuesta mucho, porque ejercen el gobierno desde un espejismo creado en sus entornos íntimos. Tienen que bajar a la calle.

Otro ejercicio muy ausente entre nuestros gobernantes -lujo que se permiten pocos presidentes alrededor del mundo-, son las reuniones con intelectuales, pensadores, académicos y artistas, para hablar y discutir en profundidad los problemas comunes, pero desde una visión quizá más especializada o más sensible para captar y procesar la realidad compartida.

José Mujica en 2009 tuvo un encuentro con intelectuales de su país, y entre varias de las cosas que les pedía, rescato dos de ellas: la necesidad de que se otorgue herramientas para que la gente se cuestione el mundo que vive, y la necesidad del inconformismo. Sobre lo primero, decía: “necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, que entre en los hogares, que se cuele en las cocinas”, y sobre lo segundo: el inconformismo es el que “empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo se puede hacer mejor”.

Dos cuestiones que al ras de la coyuntura de hoy necesitamos en el país: indignación e inconformismo con lo que nos imponen desde el poder, y cuestionamiento permanente del mundo que habitamos, no sólo para elegir mejor las respuestas, sino para plantear mejor las preguntas. Se necesita de diálogos y no de monólogos, se necesitan de discusiones y no solo de relatos únicos.

Pablo Vivanco Ordóñez

pablojvivanco@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *