
Cuando sentimos que el tiempo se nos va, nos resulta más fácil perdernos de vista a nosotros mismo, con pretextos abrumadores para hacerlo como: la rutina, los desafíos, las responsabilidades y caer en la trampa del estrés. Sin embargo, es importante consentirnos con unos minutos frente al espejo, para sostenernos y descubrir que lo mejor, que podemos querer tener para estar contentos, ésta en su reflejo. Comparto este mensaje, con el propósito de ayudar a que cada uno encuentre en su contenido, lo que debe dejar de buscar.
“Volví a mí y sucedió la magia
deje de insistir, donde no había lo que buscaba
deje de pedir, con las manos cerradas
deje de esperar, en sillas ocupadas
deje de exponer, mis expectativas en personas atareadas
deje de pretender, que el otro entendiera
deje de poner los ojos y la esperanza, en corazones, que no quieren latir junto al mío.
Y entonces sucedió la magia… ¡volví a mí!; como único destino posible, como único camino disponible, como único reencuentro pendiente y pude verme las costillas, los dolores y el alma deshidratada, pidiendo agua. Y me recibí, me acaricie, me perdone, me recosté en mi hombro, me nombre con mi propia voz y me encontré distinta/o, pero intacta/o”.
Te invito a embarcarte en esta maravillosa aventura de encontrarte a ti mimo/a y hacer el ejercicio recomendado, de seguro será un nuevo comienzo, pero con gratas razones para quererte más y mejor.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com