¡Navidad es todos los días!

Reducir la navidad a una fecha concreta es un absurdo. La navidad es todos los días, todos los días acontece el Adviento, es decir, todos los días es Cristo quien llega a mí como un acontecimiento renovador, congregante, convocante, eucarístico. Todos los días debo colgarme en el cuello de Cristo y no colgarlo a Cristo en mi cuello en forma de escapulario o souvenir.  Si es Cristo quien adviene a mi vida y yo quien se avienta hacia él, entonces mi vida tiene sentido, y los regalos, lo material, queda irrelevante. Imaginemos que Jesús está hoy en nuestro barrio, en nuestras casas viendo TV. ¿Qué diría Jesús a los triunfadores de la copa mundial de fútbol? Que hay triunfos que son fracasos y aparentes fracasos que son triunfos. Sepan que solo se posee lo que se regala y que da más fuerza sentirse amado, que creerse triunfador. ¿Qué diría a un candidato a alcalde? Que los silencios son necesarios y que no hablen tanto y retóricamente de sí mismos, que dejen de ser engolados y fatuos como pavos reales democráticos y que la verdadera voz es la voz de los que no tienen voz, y que callen para escuchar la voz de los pobres, de la viuda, del huérfano y del extranjero. Pregunto: ¿A quién votaría Jesús en las próximas elecciones seccionales? Creo que Jesús no votaría porque su reino no es de este mundo. Sin embargo, nos diría que votar es trabajar todos los días en contra del desorden establecido. Votar no es parlar, sino confraternizar en una comunidad de hermanos cósmicos. En fin, nos diría que solo Dios salva y no el mérito. Por eso Jesús adviene todos los días para vencer sobre la muerte y nos resucita de entre los muertos y de lo muerto que hay en cada uno.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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