Ecuador atraviesa una crisis de seguridad histórica. Según el Boletín Semestral de Homicidios Intencionales, entre enero y junio de 2025 se registraron 4619 homicidios, un incremento del 47 % respecto al mismo periodo de 2024, alcanzando el nivel más alto de violencia en la historia reciente del país. Las provincias más afectadas son Guayas, Los Ríos y Manabí, concentrando más del 75 % de los homicidios. Esta situación impacta la vida diaria de miles de familias, genera desconfianza en las autoridades y limita las oportunidades para los jóvenes, mientras negocios y comunidades enfrentan desafíos constantes.
En contraste, Loja se mantiene como una provincia relativamente más segura. Aunque enfrenta desafíos propios, su estabilidad la convierte en un refugio para quienes buscan tranquilidad. Esta ventaja abre oportunidades estratégicas para el turismo interno. Cada año, con la llegada de la Virgen del Cisne y, especialmente durante la Feria de Loja con su agenda musical, cientos de devotos y visitantes participan en eventos organizados con seguridad y éxito. Familias pueden disfrutar de la cultura, los paisajes y las tradiciones con confianza.
Para aprovechar estas oportunidades, es fundamental que las autoridades locales trabajen de manera coordinada y cuenten con el apoyo de universidades y centros de investigación. Contar con datos confiables permitirá diseñar políticas públicas técnicas y efectivas, que fortalezcan turismo, economía y convivencia ciudadana. Coordinar planificación urbana, promoción cultural y educación asegurará que los beneficios lleguen a toda la comunidad. Solo se requiere empatía, gestión y sentido común de los líderes locales para transformar esta tranquilidad en progreso real.
Loja demuestra que, incluso en un país afectado por altos índices de violencia, la combinación de seguridad relativa, riqueza cultural y buena gestión puede proyectarla como un ejemplo de desarrollo sostenible y bienestar que inspire a otras provincias.
Mayra García Calle
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