Memoria colectiva

Cotidianamente escuchamos decir que los ecuatorianos sufrimos del síndrome memoria colectiva; no obstante, nos preguntamos ¿qué dimensiones alcanza este calificativo? Según el francés Maurice Halbwachs, uno de los primeros sociólogos en acuñar este concepto, lo asocia como el proceso social de reconstrucción del pasado llevado a cabo por un grupo determinado, el cual comparte una experiencia en común en torno al periodo temporal correspondiente.

Hoy nuestro país está en el umbral para poner a prueba la susceptibilidad y fragilidad de las masas o parte de ellas, cuando el próximo 5 de febrero del 2023, acudamos a las urnas a escoger los representantes más idóneos, honestos y capaces para que administren y dirijan los destinos de los gobiernos provinciales, cantonales y parroquiales,  cuyo ejercicio democrático pondrá  una vez más a prueba primero  la memoria individual como la existencia de relaciones con los procesos sociales, que en suma es resultado para configurar las memorias colectivas.

Tal como está el panorama político en todas las provincias, cantones y parroquias del país, no será de sorprendernos que los electores elijan aquellos candidatos con un pasado nefasto y oprobioso demostrado en el pasado en cargos de elección popular y otros que pretendiendo presentarse como nuevos, pero que también dejan mucho que desear porque en sus espaldas llevan una mochila muy pesada, llena de corrupción, exceptuando a unos pocos.

No dejarnos cautivar por el show, por la tarima, por el mejor artista, por una dádiva, esa debe ser la consigna de todos,  el voto debe ser el producto de la reflexividad que se requiere para hacer de este derecho ciudadano un acto de conciencia y selectividad, aún estamos a tiempo para que la desesperanza no triunfe una vez más, entonces la memoria será el arma idónea para castigar a los nefastos o premiar a los bien intencionados, contamos con su sabiduría e inteligencia para asumir este desafío colectivo.

Sybel Ontaneda Andrade

sybelontaneda@hotmail.com

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