Más allá de la pantalla

Hay encuentros que no necesitan de notificación para suceder. Ocurren en un sendero, frente a una cascada, alrededor de una fogata o simplemente bajo el silencio de la montaña. La naturaleza tiene esa extraña capacidad de reunir a personas que, probablemente, nunca se habrían encontrado de otro modo.

Vivimos rodeados de pantallas y paradójicamente, cada vez parece más difícil mirarnos a los ojos. A punta de scroll, vemos cientos de rostros, respondemos mensajes con rapidez y mantenemos conversaciones que pueden durar horas sin escuchar realmente la voz del otro. Nos hemos acostumbrado a la «cercanía digital» si puede llamarse así; y, olvidamos el valor de la presencia.

Por eso salir a caminar puede ser mucho más que una actividad física. Es también una forma de recuperar el encuentro. En medio de un paisaje, el silencio deja de ser incómodo. Se puede caminar junto a alguien sin la necesidad de llenar cada minuto con palabras. Y, cuando finalmente aparece una conversación, esta nace de la experiencia compartida: del cansancio, del paisaje, de una risa inesperada o de la sorpresa, ante un lugar que ninguno conocía.

La naturaleza se convierte entonces, en un punto de encuentro. Allí aparecen nuevos rostros, nuevas miradas, nuevas expresiones y nuevas amistades. Personas que dejan de ser perfiles, fotografías o nombres en una pantalla, para convertirse en presencia.

Pienso en que necesitamos menos scroll y más caminos. Menos conversaciones interminables por chat y más encuentros frente a frente. Menos necesidad de convencer al otro mediante palabras escritas y más disposición para escucharlo mientras caminamos.

Porque las conexiones no se descargan, no se siguen y tampoco necesitan señal. Simplemente suceden. Y para encontrarlas, solo necesitamos, levantar la mirada de la pantalla.

Néstor S. González Marca

nestor.gm.loja@hotmail.com

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