Los problemas de Loja

La grave situación que atraviesa la ciudad de Loja es insostenible. Desde el año 1996 hasta la fecha hemos tenido dos alcaldes que se han pasado el mando a lo largo de los años, con similares prácticas políticas y culpándose mutuamente por las acciones y omisiones realizadas por cada uno de ellos en el ejercicio del poder. Si bien es cierto la presente administración municipal, que no es tan actual, debe buscar las soluciones a corto y largo plazo de los problemas que asfixian a Loja y su población, como el abastecimiento del agua potable, la informalidad, movilidad, conservación de ríos y medio ambiente, entre otras situaciones que se deben atender, pero lamentablemente parece que es un diálogo entre ciegos, sordos y mudos, pues no existe tolerancia, visión,  ni un norte hacia donde las autoridades proponen llevar al cantón Loja.

En el ejercicio de la actividad pública, existen responsabilidades no solo por las acciones arbitrarias que puedan realizar las autoridades de elección popular, sino también por omisión, por conocer los problemas y no hacer nada, o por únicamente observar y quejarse. Loja ya no quiere lamentos, quiere soluciones y para ello están los dignatarios, que con toda apertura, deben aceptar las criticas ciudadanas y comenzar a dar solución a los problemas de los cuales se vienen debatiendo desde muchos años atrás, no son situaciones que se han suscitado de forma imprevista.

A los concejales les corresponde legislar y fiscalizar para permitir que la Administración Pública municipal no sea un ejercicio de quejas, sino de acciones técnicas y legales que atienda los problemas de Loja que son de la década de los 90. La fiscalización la deben realizar sin temores, sin amilanarse, pues la democracia no es tomarle el pelo al pueblo, sino cumplir con los compromisos que en campaña realizan.

Daniel González Pérez

dagonzalezperez@gmail.com

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