Si se tiene un cargo de poder, se debe utilizar para solucionar los problemas de quienes no lo tienen, no para consentir los caprichos de quienes tenemos a lado. Los falsos líderes, tienen la excusa de culpar a quién los precedió o al entorno, en vez de buscar soluciones; los falsos líderes, agacharán la cabeza ante sus superiores, siendo incapaces de decirles que se equivocan o de proponerles una solución, siempre actuaran en perjuicio de sus dirigidos.
Los falsos líderes, utilizarán su “poder” para presumir, más no con humildad para ayudar, suelen ser esos individuos distantes, que no se ponen al equipo al hombro o apoyan al trabajo, sino se adueñan del trabajo de los demás en su beneficio.
Los falsos lideres no son empáticos, como están en su burbuja temporal o perpetua, mientras directamente a ellos no les afecte, no les importa el bienestar del resto. Los falsos lideres tratan de borrar la participación de los productivos y eficientes, de todos quienes sobresalgan, pues siempre se sentirán inseguros y temerosos de perder su poder. Los falsos líderes, siempre pondrán a dedo mandos medios incompetentes para sentirse superiores, perpetuando y distribuyendo así el falso liderazgo.
Para evitar estos falsos liderazgos debemos comenzar siendo conscientes, nunca debemos aceptar un cargo para el cuál, no estemos preparados, debemos aprender de quienes están más preparados y debemos ayudar a quienes no estén en igualdad de condiciones.
Santiago Ochoa
wsochoa@utpl.edu.ec