Los cinco ‘autos’ de la personalidad

Adrián Felipe Vázquez Magíster y psicoterapeuta integrativo. Tratante adscrito a Cedimedic
Adrián Felipe Vázquez, magíster y psicoterapeuta integrativo. Tratante adscrito a Cedimedic.

En la autopista de la mente, el alma, el espíritu, el corazón y la voluntad de cada ser humano transitan 05 “autos” de la personalidad que la edifican y, de estar en óptimas condiciones, mantienen la Salud Mental. Y, aunque a veces estos encuentran obstáculos en el camino, haciendo ciertas maniobras logran evadirlos y continuar su carrera hacia la felicidad como el bien más deseado, buscado y preciado de la existencia.

La autoimagen es un constructo de la personalidad humana compuesto tanto de la imagen que tienen los otros sobre mí, así como, de la imagen que tengo de mí mismo, es decir, como me veo y me ven los demás al valorar aquellas características que me hacen una persona curiosa, llamativa o atractiva.

El autoconcepto es un constructo de la personalidad humana compuesto tanto de cómo me definen los otros, así como, de la manera en la que me defino yo, es decir, las ideas de los otros y las mías sobre quien realmente soy, como una radiografía (fotografía) que captura en ese instante mi esencia.

La autoestima es un constructo de la personalidad humana compuesto tanto de la valoración de los demás, así como, de mi valoración personal, es decir, la cuantía externa e interna del valor que tengo como persona por lo que soy y significo más allá de cualquier etiqueta, pensamiento o aseveración. 

El autodesarrollo es un constructo de la personalidad humana compuesto tanto de aquello que me permite crecer, así como, de lo que es razón de mi crecimiento, es decir, todo lo que por fuera (externo) y por dentro (interno) hacen posibles mis sueños, objetivos y metas (ser más y mejor persona).

Y, la autotrascendencia es un constructo de la personalidad humana compuesto tanto de la huella que otros dejaron en nosotros, así como, del deseo de dejar huella en los demás, es decir, como han grabado y grabamos nuestra historia personal, en el libro de la vida, con la tinta de las buenas acciones.

Finalmente, compartimos un decálogo del desarrollo personal: 1) cree en Dios y su obra perfecta, eso te incluye; 2) recuerda tu familia es el tesoro más valioso que posees, no lo descuides; 3) valora al libro, el hombre viejo y la escuela de la vida, ahí hay sabiduría; 4) ama lo que eres y lo que vives en cada detalle, son únicos; 5) cuida de tu belleza interior, ella irradia al exterior con luz propia; 6) ten presente que son tus actos los que te definen, piensa antes de actuar; 7) evita que las circunstancias te superen, supera tú las circunstancias; 8) crece con cada logro y/o derrota, ambos son fuentes de aprendizaje; 9) confía en el presente, tiene el poder de transformar el pasado y el futuro; y, 10) espera que los frutos de la perseverancia vienen solos, tan solo tardan.

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