La política, la ingobernabilidad y la ignorancia

La identidad nacional y el orgullo de ser ecuatorianos ha sido una impronta permanente en quienes nacimos en este territorio lleno de bondades naturales. Aquello de sentirnos capaces de trascender y romper esquemas, sigue estando latente sobre todo en los espíritus jóvenes, valientes, soñadores y llenos de coraje. 

Toda esta bondad humana de quienes vivimos en este paraíso tropical, se sigue viendo obscurecido por factores externos que deshonran al ecuatoriano común y lo colocan ofensivamente en un espacio aún incierto, sombrío y tenebroso.

No puede ser posible que la gobernabilidad interna sea parte de pactos basados en intereses partidistas, o que a veces respondan a espacios de caciquismo al puro estilo de la época feudal. Estamos viviendo el año de la pandemia, pero no me refiero a la vinculada con la salud humana, sino a aquella que ha sacado lo más lóbrego de la política nacional y ha hecho sobresalir al ser racional egoísta y avaro, que en lugar de buscar lo encomendado hacia el bien común sigue solamente persiguiendo poder y dinero.  

Recordemos que tenemos el dominio a través de la democracia, aunque cada vez más estoy seguro que este poder en manos de ignorantes tampoco termina siendo la solución. Así, os invito a reflexionar sobre el camino que como país tomaremos los próximos años. Requerimos urgentemente de nuevas instituciones que gobiernen con todos y para todos, nuevas propuestas de desarrollo, nuevos estilos de liderazgo que conjuguen lo técnico y lo blando, entendiendo que la prioridad de la sociedad de hoy y del futuro debe ser el hombre y su entorno. 

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