En el sitio Aleteia.org he leído una noticia muy importante sobre la gestación subrogada. El título dice así: “Europa castigará la gestación subrogada como tráfico de seres humanos”. Y luego continúa: “El Parlamento Europeo invitará a los estados a tipificar penalmente la explotación de los vientres de alquiler”.
Han pasado ya algunos años de la nefasta experiencia de la aprobación legal, en algunos países, de esta práctica de gestación. La realidad ha ido mostrando claramente lo dañino de esta práctica, lo cual ya había sido predicho por algunos pensadores y científicos serios. De alguna manera había sido apoyada por sectores ideológicos. Pero en los actuales momentos, este apoyo ideológico-político va disminuyendo, porque sus principales activistas y teóricos consideran que los problemas estructurales de la sociedad son de otra índole y no la del caso de la gestación subrogada, propuesta por minorías que buscan solucionar sus problemas emocionales individualistas.
El texto aprobado este 23 de abril dice que: “En lo que respecta a la trata por la explotación de gestación subrogada, la presente Directiva se dirige a quienes coaccionan o engañan a las mujeres para que actúen como madres sustitutas”.
Eugenia Rodríguez Palop, del grupo La Izquierda, dice: “La trata se ha vuelto más sofisticada”. Y añade: “La trata es tortura; los responsables deben pagar por lo que han hecho y las víctimas deben recibir reparación por su sufrimiento”.
Esto último puede llevar a que una mujer que ha “alquilado” su vientre, ahora demande, económicamente, a quienes la utilizaron para tan espantosa práctica, lo cual constituirá un freno a la misma.
Hay que tomar en cuenta que Italia la considera un delito universal. Y está prohibida en algunos países como Francia, Alemania, Croacia y Egipto.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
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