La euforia política supera al clamor por la salud.

La semana anterior vivimos acontecimientos políticos que, por su cobertura, nadie los pasó por alto. Fuimos testigos evidentes de situaciones inéditas muy propias de un país latinoamericano de segundo orden, donde lo urgente supera por creces a lo realmente importante. Parecería que lo único que, ahora mismo, tiene valor en Ecuador es la disputa presidencial por el segundo lugar, todo lo demás, va a otro plano. Da mucha pena ver como el tema de la emergencia sanitaria ha sido proscrito, como si ya lo hubiéramos superado. La irreflexión, el fanatismo y los shows mediáticos borran por completo el acto consciente, llevando a la población a un estado semi-hipnótico, donde la razón se ve obstruida totalmente.

Pero qué pasa en la realidad, las cifras de contagiados siguen en aumento, al igual que los decesos; mientras que la vacunación no avanza, las gestiones son muy lentas y el plan que en algún momento anunciaron es toda una mentira ¿Entonces qué hacemos metidos en tantas disputas políticas? Esas manifestaciones tan arraigadas de la semana anterior, llenas de sacrificios, banderas, cantos y furor deberían ser en pro de una lucha por la salud, la vida y el bienestar del pueblo no por fanatismos o impulsos. A muchos compatriotas el virus de la Covid-19 no sólo que les afectó la salud física y corporal, sino también la mental, ojalá pronto desarrollen vacunas para el cerebro.

Hernán Yaguana Romero

hayaguana@utpl.edu.ec

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