En estos días, con la iniciativa de la UTPL y el respaldo unánime de diversas entidades públicas y privadas, así como de la mayoría de lojanos, se ha postulado al doctor Carlos Alfonso Carrión Figueroa para recibir el Premio “Eugenio Espejo”, una de las más altas distinciones que el Estado ecuatoriano concede a quienes han enriquecido, con su obra y trayectoria, la ciencia y la cultura nacionales.
El doctor Carrión es un escritor excepcional y una de las figuras señeras de la literatura ecuatoriana y universal contemporánea. Entre sus méritos sobresalen su fecunda labor docente, donde enseñó con la palabra y con el ejemplo; su conducta ética y profesional, siempre guiada por los más elevados principios deontológicos; y, sobre todo, su condición de escritor observador y sensible, dueño de una prosa bella, clara y precisa, cualidades que coinciden con la valoración del destacado escritor José María Sánchez Castro, quien sostiene que se trata de “un narrador que maneja magistralmente el lenguaje, combina el humor y el amor con gran maestría y retrata a sus personajes como si fuera uno de ellos”.
Ojalá que los encargados de la adjudicación de este premio actúen con justicia y reconozcan los méritos de tan insigne escritor. Su designación representaría un legítimo orgullo para Loja y una confirmación de la tradición de excelencia que ha caracterizado históricamente a nuestra tierra. Los hechos recogidos en fuentes primarias muestran, con notable consistencia, la presencia de Loja en posiciones de liderazgo dentro de diversos ámbitos de la vida nacional.
En mi inventario de datos sobre Loja, así como en mi libro Calendario de la Grandeza de Loja, consta que nuestra ciudad es la que más ciudadanos ha aportado al listado de ganadores del Premio Nacional “Eugenio Espejo”: Benjamín Carrión (1975), Alejandro Carrión (1975), Eduardo Kingman (1975), Ángel Felicísimo Rojas (1997), Edgar Palacios (2006) y Carlos Eduardo Jaramillo (2007).
La eventual incorporación de Carrión a esta ilustre nómica no sólo haría justicia a una trayectoria ejemplar, sino que también reforzaría el papel de Loja como una de las más fecundas canteras de la inteligencia, la cultura y las letras del Ecuador; de este modo, así como Ambato es reconocida como la tierra de los TRES JUANES, Loja podría ser reconocida como cuna de los TRES CARRIÓN- Benjamín, Alejandro y Carlos -, una luminosa trilogía de la literatura ecuatoriana.
Jaime A. Guzmán R.
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