Han sido concesionadas zonas declaradas reservas naturales y fuentes de agua vitales. Se corre el riesgo del inicio de una demanda internacional.

El cantón lojano Macará, fronterizo con el Perú, afronta problemas, especialmente de contaminación, originada por la explotación minera, que se ejecuta a lo largo y ancho de ese sector. El alcalde, Alfredo Suquilanda Valdivieso, dice preocuparle porque ello puede desembocar en una demanda por parte del vecino país.
Territorio de Macará en cifras
El cantón Macará tiene aproximadamente 59 mil hectáreas de terreno, es decir, alrededor de 550 kilómetros cuadrados de superficie, de las cuales 29 mil hectáreas están concesionadas ‘legalmente’ y en donde ejercen el trabajo 130 mineras.
Además, a decir del burgomaestre, hay concesiones ‘legales’ asentadas en las orillas del río Macará, de la quebrada de la parroquia Sabiango, El Achiral, El Guásimo, y del afluente Catamayo.
Cabe destacar que las aguas de los ríos Macará y Catamayo dan origen al afluente Chira que va a la represa de Poechos, en Piura, cerca de Sullana, así como el agua da vida al desierto peruano y agua potable a la ciudad de Piura.
El burgomaestre informa que, en Macará, además fue aprobada una ordenanza que declaró reserva natural a 27 mil hectáreas, donde, de igual manera, “se ha entregado concesiones mineras, violentando la ley local”.
Las mineras acabaron con la pesca
Lo crítico, agrega, que al estar el río Macará contaminado por la minería, la pesca ha desaparecido por completo porque este tipo de fauna marina fue aniquilado, incluso las concesionarias han desviado el curso normal del afluente, creando una especie de islas en la zona limítrofe entre Ecuador y Perú.
Pero no todo queda allí. Macará está azotada por la contaminación, provocada por su emblemático río, Macará, cuyas aguas corren plagadas de desechos mineros, a los cuales se suman las aguas servidas de la ciudad que van a parar a su cauce, fruto del colapso del sistema de alcantarillado que ha cumplido su vida útil, al igual por no disponer de una planta de tratamiento de los desechos sólidos.
“Esto constituye un peligro latente porque, al estar el río Macará contaminado, se corre el riesgo que el Perú inicie una demanda internacional por atentar contra el ambiente”, expresa el personero municipal, quien indica que ello lo ha informado a las autoridades gubernamentales, pero no ha recibido respuesta alguna. Tampoco se cuenta con alcantarillado pluvial.
El caso quebrada de Mataderos
En la quebrada de Mataderos, de donde se extrae el agua para, luego de potabilizarla, entregar a la ciudad de Macará, así como a la parroquia Larama, al igual que a otros barrios, también se ha concesionado a una compañía minera que, una vez que empiece a trabajar, según señala Alfredo Suquilanda, también contaminará ese líquido vital. Esta situación también fue expuesta a las autoridades oficiales, pero tampoco se ha atendido.
PARA SABER
Hace unos seis meses, varios alcaldes peruanos solicitaron que no se contaminara más el río Macará.
VOZ
“Foragua, Naturaleza y Cultura y la Mancomunidad Bosque Seco nos apoyan en la búsqueda de soluciones para evitar la contaminación minera”,
Alfredo Suquilanda Valdivieso, alcalde de Macará