Justicia a conveniencia

Más allá del debate jurídico alrededor del habeas corpus, que siempre será llevado al remolino que conviene, lo cual ya es preocupante, puesto que los correístas dirán que es legal, mientras que los anticorreístas dirán que no, puesto que seguimos en esa necia polaridad que tanto daño hace, hay algo más preocupante, y es la institucionalidad venida a menos.

Me explico, si un proceso, cualesquiera que fuera este, fuera legal, el debate político ni si quiera tendría cabida, puesto que la legitimación propia de la institución, en este sentido, la justicia, per se, es suficiente. No es necesario una legitimación externa, o una validación externa de lo político (con partidos, actores etc) que digan está bien o mal, sino que se respeta. Lamentablemente en este país no pasa ello, y es el problema de la partidización de lo púbico (llámenle justicia, u cualquier otro órgano de control). Lo que lleva a que siempre la ley sea camisa de fuerza para quien no le conviene y camino libre para el que sí, triste realidad nuestra.

Varias encuestas sitúan que el 80% de ecuatorianos no cree en fiscalía, contraloría, y justicia, esto aún da mayor cabida a que cualquier interpretación partidista, se incumba en lo que sí es legal en sentido estricto, y que hordas de personas defiendan lo partidista y no lo objetivo-público, triste realidad la nuestra, pues ello detalla que cada vez que venga un gobierno, cambias las reglas y las instituciones, y estas últimas quedan cada vez con menos confianza, porque siempre habrán opositores al gobierno de turno.

No solo los partidos causan esto, sino también la propia sociedad civil. Quienes antes se quejaban de que Correa metía las manos a la justicia, hoy exigen que Lasso haga lo mismo. El problema es ese, que la justicia es un concepto a conveniencia. El reto más grande que tendremos como país es recuperar la institucionalidad por sobre personas y partidos, puesto que esa institucionalidad la mayor parte del tiempo obedece a partidos, coyunturas e intereses más no al bien general, al estado y la formación de República.

Pablo Ruiz Aguirre

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