Últimamente se han suscitado robos a domicilios y asaltos. Piden patrullajes constantes y al Municipio la conformación de un consejo de seguridad.

Los moradores del barrio Época, ubicado en el occidente de la ciudad de Loja, cansados de la inseguridad que se ha hecho presente en los últimos meses en ese sector, se reunieron en una asamblea comunitaria, donde exigieron a la Policía Nacional, cuyos delegados estuvieron presentes, un mayor accionar, empezando con operativos de control.
Hechos delictivos
El presidente, Jorge Cuenca, manifiesta que la cita se cumplió, ante los últimos hechos delictivos suscitados allí como asaltos a moradores y robos a diversos domicilios, originando grandes pérdidas materiales.
En la reunión de la comunidad se exigió una mayor intervención de la Policía Nacional, con operativos de control a personas que circulan en motocicletas y vehículos, patrullajes preventivos para retirar a personas que liban en la vía pública.
El dirigente señala que se pidió también el control a sujetos sospechosos que no sean del lugar, charlas de prevención y procedimientos en casos de violencia intrafamiliar, causas y consecuencias legales por el porte y consumo de sustancias estupefacientes sujetas a fiscalización, en niños y adolescentes.
“Debemos estar unidos para reclamar nuestros derechos, proponer obras, formular propuestas de política pública y debatir temas importantes en la gestión y administración pública”, expresa, al tiempo de comentar que el Código de Ordenamiento Territorial (Cootad) contempla la obligatoriedad de los municipios de conformar consejos de seguridad, donde participe la ciudadanía.
El barrio no ha sido consultado
El presidente de Época asegura que hasta la fecha la ciudadela no ha sido consultada, ni convocada para tratar temas de seguridad e insiste que el Cootad establece que le corresponde al Municipio “coordinar con la Policía Nacional, la comunidad y otros organismos relacionados con la materia de seguridad las políticas locales”.
PARA SABER
La ciudadela se ha caracterizado por su tranquilidad, sin que se presencie o se escuche el cometimiento de ilícito alguno.