¡Good Bye, Lenin!

Película del 2003 ambientada en la Alemania Oriental de 1989, relata la emotiva y cuidadosa transición del comunismo hacia el capitalismo que un hijo reprodujo para su madre, con el afán de hacer menos tortuosa su concepción de esta nueva realidad.

La película en sí muestra lo que hace un hijo para mantener latente el recuerdo nostálgico de su madre por una nación comunista. Cuestionable o no, la historia también ejemplifica la relación cariñosa de hijo-madre. (Recomendada)

Sin embargo, a 8 días de otra transición Nacional, el ecuador por su lado enfrenta otro desafío, el de un recomienzo, el desafío de corregir lo hecho por 4 o 14 años (dependiendo el “analista”).

Y es que, ni siquiera el altísimo y exagerado gasto en publicidad, a días de terminar el gobierno, ha podido cambiar la  percepción del 90% de ecuatorianos. Más si denota una urgencia de última hora por intentar levantar su legado, mismo del que hace unos pocos días, en tono lastimero, lo calificó de: “la mesa no está servida”.

Gran incongruencia de lo que vemos en cadenas nacionales en horarios estelares y con spots super producidos con la campaña “sembramos futuro”.

De cualquier forma, un gran porcetanje del pueblo aúpa por un mejor “homenaje” al presidente saliente, y no es precisamente el de recordarlo por Noble; sino el de NO olvidar su infausto legado, el de recordar el mal que puede causar actuar con Odio, gobernar con vendettas, con resentimientos o más reciente, traicionar a pactos y alianzas.

Recordar que hace 4 años Moreno le hizo a Correa lo que hoy Lasso le hizo a Nebot.

Jorge Ochoa Astudillo

socjorgeochoaa@gmail.com