Dentro del proceso educativo interactúan docentes y alumnado; por ello, es necesario que el profesorado comprenda que los estudiantes analizan diferentes opciones de respuesta tanto a situaciones asertivas como reactivas, siendo estas últimas las que los ubican en escenarios incómodos que no les permite comprender entre la comunicación agresiva, asertiva y pasiva.
Es necesario desarrollar la comprensión en el alumnado sobre los diferentes estilos de comunicación y su capacidad de formular respuestas asertivas; mejorando su capacidad de escuchar para comprender y no para responder, así como las habilidades de análisis y de diálogo, comportamientos verbales y no verbales proactivos que mejoren la comunicación con sus maestros y compañeros.
Es trascendental que el alumnado diferencie entre la comunicación agresiva, pasiva y asertiva. Es aquí donde el profesorado coadyuva a la comprensión de la importancia de ser sinceros, directos, expresándose a través de los sentimientos y sus necesidades, usando un lenguaje asertivo; esto dará como resultado una comunicación clara hacia los demás y sin agresividad.
La educación siempre será el mejor vehículo para transformar la sociedad; por ello, el maestro debe aprovechar este espacio para que sus alumnos aprendan sobre su propio estilo de comunicación, lo mejoren y tengan presente que es de gran significatividad comunicarse asertivamente, expresando sus ideas con claridad, sin ningún tipo de temor a no ser escuchados por sus pares o docentes, desvaneciendo la idea de que lo que expresan no tiene importancia y lo hagan sin enojo alguno toda vez que los conflictos siempre surgirán en la escuela; sin embargo, al mejorar su estilo de comunicación proporcionarán respuestas asertivas y proactivas. Al poner en práctica estos comportamientos y actitudes, sin lugar a dudas mejorará la escucha activa y los procesos de comunicación, no solo en su entorno educativo, sino también en el entorno familiar y social.
Francisco Herrera Burgos
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