Espejito, espejito: dime quién es la más bonita… Así preguntaba la bruja malévola del cuento de Blanca Nieves.
La cruda realidad es que si eres feo no puede ocurrir un milagro, que de pronto te veas bonito y, si eres bonito y te ves feo, obvio que te está sucediendo algo raro. Si no padeces de un problema de los ojos, entonces tienes un problema emocional conocido como “baja estima personal”.
Parece que en la vida real casi todas las personas tenemos un toque de vanidad, que nos hace querer ser el más bonito, el más inteligente, el más listo, … todos queremos ser aceptados para que nuestra estima este alto, muy en lo alto.
Cuando nos miramos al espejo y nos devuelve una imagen que nos disgusta, podemos responder con un mecanismo de defensa que los psicólogos llaman proyección y que consiste en ver eso que nos disgusta en quienes están a nuestro alrededor, diciendo que los otros no solo son feos, sino también: vagos, indolentes, descuidados…
No hay nada más fácil que ver los defectos de los demás y no los nuestros. Hay quienes no solo ven los defectos de los demás, sino que sus propios errores los trasladan a otras personas como para librarse de ellos.
¿Cómo aprender a asumir nuestros errores sin culpar a otros? El querer mejorar ya es un gran paso para ser mejores. Reconocer errores y potencialidades para saber quiénes somos, de qué somos capaces y de qué no lo somos. Y desde el conocimiento de nosotros, podremos pasar a sabernos valiosos, sin la dependencia obsesiva de la opinión ajena: Espejito, espejito…
Es importante una nueva actitud ante nosotros y ante los demás, unos nuevos y renovados ojos para vernos y ver a la vida, para tener nuevas metas, nuevos sueños y desafíos…
Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@utpl.edu.ec