Partiendo de una definición básica, la lealtad es una virtud que se desarrolla en la conciencia y que implica cumplir con un deber moral y ético; aún, frente a circunstancias cambiantes o adversas. Lo contrario… es la traición, que supone la violación de un compromiso expreso o tácito; pues nadie puede evitar cruzarse con aquellos que lo van a traicionar y calumniar. Se habla de lealtad -inclusive- para hacer referencia a la gratitud, compañerismo y amor que algunos animales son capaces de mostrar a las personas. El perro y el caballo suelen ser mencionados como animales leales, capaces de arriesgar sus propias vidas para salvar a sus familiares humanos.
No obstante, todos podemos apartar el mal antes de que muestre su verdadera naturaleza, porque un comportamiento excesivamente gentil es la prueba de un puñal escondido y listo para ser usado. Las personas leales no sentimos incomodidad al mostrarnos como somos -al contrario- exteriorizamos nuestra personalidad y la certidumbre que nuestra palabra, compromiso o promesa… siempre se respeta como sinónimo de lealtad.
Lealtad pura y sencilla, en la política partidista y en crisis de valores ¡Qué cosa tan difícil de conseguir! Todos queremos que nuestros padres, amigos, compañeros de estudio, de trabajo o coidearios políticos nos sean leales, pero ¡Cómo abunda la traición en esta Loja cultural! Ayer comieron de tu mano, hoy te la muerden en público y con sorna, olvidando que el poder es efímero y que… al final de la partida, tanto el rey como el peón… vuelven a la misma caja. La lealtad puede venir de muchas formas y puede significar varias cosas dependiendo a quién le preguntemos, personalmente la concibo como dar a alguien tu cariño y apoyo constantes sin importar nada. Significa… no huir cuando los objetivos de campaña se vuelven difíciles de cumplir.
La lealtad es un valor que siempre estará presente en las personas y en los animales, tan solo recordemos a “Colmillo Blanco” o “Azabache” dos historias que nos han enseñado con claridad meridiana, el inmenso valor que tiene la lealtad, inclusive… más allá de la muerte. La lealtad no se vende ni se compra, se construye día a día, quien es leal consigo mismo, con sus principios y valores, será leal con los demás… sin envanecerse ante el poder y la codicia de la fatuidad; para que esto se cumpla les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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