El rol de la familia en el desarrollo del niño y adolescente violento

Resolver los problemas de violencia, delincuencia, drogadicción y demás, a través del incremento de penas en las leyes y juzgar a adolescentes infractores como adultos es pretender matar moscas a cañonazos. La calentura no está en las sábanas porque todo empieza desde tempranas edades en el interior de la familia, es decir, niños con comportamientos psicopáticos, cuya evolución familiar y la del entorno les empuja hacia actitudes sociopáticas. Los niños nacen en familias plagadas de inseguridad lo que genera una insuficiencia de identificaciones profundas: madres débiles, deprimidas o masoquistas; padres explosivos, inconsistentes o sádicos; padres y hermanos alcohólicos, primos adictos; rupturas familiares. A esto se suma una mezcla en las familias de sobreindulgencia en el interior del clan (es mi niño lindo, pobrecito, déjenle pasar, no le exijan), y negligencia respecto de la cultura del esfuerzo foráneos (más derechos, menos deberes, niños omniderechohabintes). Todo ello lleva a no pocos niños y niñas a desarrollar tendencias psicopáticas que les transmiten los adultos (p.ej. manipuladores, narcisistas, con escasa empatía emocional, poco fiables, mentirosos, egocéntricos, sin remordimiento ni culpa, embaucadores, deseo irrefrenable de ser vistos, fantaseadores, pragmáticos…). Pues el niño psicópata empieza cuando el padre le enseña a mentir (“dile que no estoy” a quien aguarda al otro lado de la puerta y toca el timbre). Los padres y la sociedad en general impulsan al niño a fraguar sentimientos y fantasías de omnipotencia que se traducen en comportamientos antisociales, como si careciese de importancia poner barreras ni limitantes a sus arbitrariedades. Luego el adolescente no tiene en cuenta las consecuencias negativas de sus conductas delictivas, de sus relaciones abusivas, de la tendencia a mentir, manipular e intimidar a los demás, con dificultades para socializar, irritabilidad e impulsividad descontrolada. Cuando los individuos son psicópatas el entorno familiar y la sociedad en general se convierte en sociopática. Para solucionar este problema se requiere de una política de salud integral que utilice una terapia social compleja en las familias, escuelas, colegios, universidades, que ayude a crear una ecología del vínculo social que ayude a posibilitar, exaltar, cuidar la salud y la vida de las gentes. Necesitamos desarrollar capacidades en las familias de cooperación integral, convivio, eusocialidad, confianza, solidaridad desde las tempranas edades.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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