Mientras el coronavirus no ha dado tregua con sus numerosas mutaciones que se propagan con mayor rapidez, alertando a toda la población ecuatoriana, esto no ha sido un impedimento para que sigan adelante, aunque de forma atípica aquellos elementos relevantes en la vida tradicional de un pueblo, los cuales constituyen las costumbres, tradiciones, rituales y todo lo que forma parte de este folklore. Es así, que como todos los años durante el mes de enero la iglesia católica rememora en este hilo conductor del folklore religioso lojano, una fiesta cultural en la que prima la fe; me refiero a la fiesta de San Sebastián, organizada por la Fundación Cívica San Sebastián, junto a los priostes conformados por las instituciones públicas y privadas prestigiosas de la sociedad lojana. Y es que el joven soldado San Sebastián, fue declarado patrono jurado de nuestro terruño, al representar la valentía, la fortaleza y la fidelidad a los principios, que han sido nuestra fuente de inspiración. De ahí que los historiadores lojanos señalan que la devoción al “Apolo cristiano” en nuestra ciudad, data de 1748 ya que, según la leyenda transmitida de generación en generación, la devoción al santo evitó que un fuerte terremoto destruya la ciudad de Loja. A partir de ello, por disposición del Cabildo Lojano, se lo declaró a San Sebastián como Patrono Jurado de Loja, organizando una serie de actividades para rendirle tributo año tras año. Así recibimos el primer mes del año, donde a pesar de las circunstancias, y respetando los protocolos, se está llevando a efecto la novena que por años ha congregado a cientos de creyentes, hoy unidos virtualmente en oración en medio de esta emergencia mundial que nos otorga una nueva perspectiva de la fe en tiempos de pandemia.
Lucía Margarita Figueroa Robles
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