
La magistral obra de Camus (1942) es una analogía clara que puede ayudar a explicar lo que vivimos en nuestro país en materia política. Para contextualizar; Sísifo fue un personaje de la mitología griega que fundó el reino de Corinto; ambicionaba el dinero y el poder, y recurría a cualquier forma de engaño, incluso ocultando información o haciendo vista gorda de lo que estaba mal.
Esto es una clara ejemplificación de varios personajes que quieren ocupar un cargo público sin capacidad ni experiencia para ejercerlo, y sin dar soluciones a los diferentes problemas que tiene el país. Lo peor de todo es que tienen muchos seguidores, que, incluso sabiendo de la incapacidad para gobernar, creen en sus mentiras. Lo malo de esto, es que, aunque hagan malos papeles, en vez de ser castigados como Sísifo, son premiados siendo reciclados en nuevos puestos para los cuales tampoco están preparados, incluso se llega a formar toda una comunidad de Sísifos y hasta hacen creer que hacer lo correcto está mal. En cambio, quien recibe el castigo, es la población, no sus mandates, y así como a Sísifo lo condenaron a subir una pesada piedra por la ladera de una montaña empinada que cuando estaba a punto de llegar a la cima, la gran roca caía hacia el valle para que él nuevamente volviera a subirla, repitiéndose sucesivamente durante toda la eternidad; si no cambiamos nuestra manera de pensar, al igual que Sísifo, estamos condenados a repetir la historia.
Santiago Ochoa Moreno
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