El famoso Impuesto a la Salida de Divisas

El Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) grava el valor de todas las operaciones y transacciones monetarias que se realizan al exterior. La tarifa es del 5% y se aplica para las operaciones que superen el monto de tres salarios básicos unificados (USD 1.200,00), el pago se realiza sobre el excedente y existen algunas exenciones (educación, salud, entre otras).

Este impuesto entró en vigencia durante el gobierno del expresidente Rafael Correa, se lo aplicó con la intención de proteger la dolarización ante la posible salida de los dólares que circulan en el país. Sin embargo, siempre fue criticado principalmente desde el sector empresarial por considerarlo como un impuesto que desincentiva a la inversión extranjera.

El Presidente electo, Guillermo Lasso, anunció que presentará una reforma tributaria que incluye una reducción gradual del ISD, porque lo considera como un impuesto al ingreso de capitales. Esta reforma debe tomar en cuenta dos aspectos fundamentales:

Por un lado, el ISD ya no solo contribuye a proteger la dolarización, sino que se ha convertido en un impuesto recaudatorio, ya que durante los últimos 10 años ha generado en promedio ingresos de aproximadamente USD 1.000 millones anuales, por lo cual, la eliminación del ISD aumentará el déficit fiscal que ya es un serio problema en el país.

Por otro lado, el gobierno debe generar las condiciones adecuadas para que la eliminación del ISD incentive la inversión extranjera, que permita proteger la dolarización y dinamizar la economía a través de la inyección de capital.

En todo caso, una reducción gradual del ISD permitirá ir haciendo ajustes sobre la marcha y evaluando los efectos reales sobre la economía.

Diego García Vélez

dfgarciax7@gmail.com

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