En Ecuador se vive otro capítulo del desabastecimiento de energía eléctrica, y aunque los racionamientos tienden a disminuir, se esperan nuevos ciclos de apagones.
Entre los sectores afectados están los medios de comunicación y los centros educativos, que son fundamentales para garantizar el derecho humano a la libertad de expresión en sociedades democráticas. Sin ellos ocurren alteraciones en las relaciones personales, productivas y políticas.
Impedir los recursos para que los medios de comunicación cumplan con su labor restringe la libertad de pensamiento que señala el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Principio 5 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión.
Sin energía eléctrica constante no hay la suficiente información al alcance de los ciudadanos y peligra su subsistencia cotidiana, situación que de no corregirse da paso a escenarios de ingobernabilidad, en otras palabras, se atenta contra derechos humanos fundamentales.
Mientras presidentes y ministros de turno exponen justificaciones y evitan responsabilidades, son los ciudadanos, comunicadores, maestros y medios locales los que nuevamente aportan con soluciones ingeniosas para superar las limitaciones en cada comunidad. Vuelven a ser reconocidas las capacidades de la radio como medio educativo, del mismo modo surgen interesantes combinaciones de recursos tangibles y en línea, cuando se puede, para complementar los materiales didácticos de enseñanza.
Tal vez las imprevisiones de décadas para asegurar la electricidad deriven en motivar una participación ciudadana activa sobre la base de reconocer y ejecutar su libertad de expresión, y esto es una luz que alumbrará fuerte el porvenir.
Abel Suing
arsuing@utpl.edu.ec