Democracia en riesgo

Hoy me preocupa profundamente la crisis que vive nuestra democracia. En Ecuador, la violencia crece sin control y el miedo se instala en cada barrio. Pero ceder parcelas de democracia no es la solución, aunque muchos lo crean así. Un país sin democracia nunca será un país mejor.

La violencia es real y urgente, pero usarla como excusa para concentrar poder y limitar derechos es un error grave. He visto cómo se promueven leyes con nombres atractivos, pero que en la práctica pueden usarse para silenciar voces críticas y eliminar contrapesos indispensables. Quienes cuestionan estas propuestas no son enemigos del país, sino ciudadanos preocupados por proteger nuestras garantías.

La independencia de poderes, la fiscalización, la prensa libre y la participación ciudadana son los pilares que evitan abusos y corrupción. Sin ellos, abrimos la puerta a la arbitrariedad y al abuso de poder, especialmente cuando el crimen organizado ha infiltrado instituciones clave.

Entiendo el miedo y la urgencia de respuestas, pero ceder democracia por seguridad es un camino peligroso. La verdadera valentía está en fortalecer nuestras instituciones, no en debilitarlas. Un buen gobernante enfrenta la violencia respetando la ley y los derechos, sin criminalizar a sus críticos ni concentrar poder.

Por eso, hoy más que nunca, debemos exigir transparencia, justicia y respeto a la democracia. No podemos permitir que el miedo nos lleve a perder lo que nos protege. La democracia no es perfecta, pero es la única garantía real contra los abusos que ya hemos visto en la historia.

No dejemos que mañana tengamos que preguntarnos: ¿dónde está la democracia? Defenderla es defendernos a todos.

Santiago Paul Saraguro Jaramillo

santiagosaraguro29@gmail.com

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