Es bueno recordar cuántos actores políticos y expolíticos han ofrecido el cielo y la tierra a Loja, la Castellana del Ecuador, y a su provincia, sin que muchas de sus promesas se hayan convertido en realidad.
Basta recordar a quienes fueron concejales, alcaldes, prefectos, diputados o asambleístas, y ocuparon cargos en distintas instituciones del Estado. ¿Con qué discurso llegaron al poder? Ofrecieron obras públicas que nunca se concretaron. Prometieron legislar y fiscalizar desde el Cabildo lojano, la Asamblea Nacional y otras instancias. ¿Cumplieron realmente con su deber en beneficio de la provincia?
Desde el retorno a la democracia, muchos se identifican con la derecha, la izquierda o el centro, pero cambian de partido o movimiento político según sus intereses. ¿Dónde quedaron la ideología, los principios y la coherencia que tanto pregonan cuando buscan el voto ciudadano?
Mientras tanto, persisten cuestionamientos sobre la gestión de las instituciones públicas y casos que requieren una fiscalización rigurosa. La transparencia y la honestidad no deben ser simples palabras de campaña, sino compromisos demostrados con hechos.
También se anuncian recursos y obras para las vías de Loja: el Paso Lateral, el IV Eje Vial y las conexiones con la Sierra, el Oriente y la Costa. ¿Quiénes son los responsables de su ejecución? ¿El Gobierno, las autoridades competentes o quienes hoy ejercen la oposición? La ciudadanía merece respuestas claras, no excusas ni fotografías para los medios de comunicación.
Cuando el discurso no guarda coherencia con las acciones, la demagogia termina imponiéndose.
Loja no necesita más promesas ni políticos camaleónicos. Necesita candidatos serios, funcionarios honestos y autoridades que demuestren con hechos su compromiso con la provincia. Porque el verdadero liderazgo no se mide por lo que se ofrece en campaña, sino por lo que se cumple desde el poder.
Rodrigo I. Cordero E.
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