Tener conocimientos, experiencia o buenas ideas no garantiza que logremos transmitirlos. Así como ponerse una bata no convierte a nadie en médico, dominar un tema tampoco significa saber explicarlo, presentarlo o defenderlo ante otras personas.
Lo vemos en profesionales que conocen muy bien su trabajo, pero se bloquean al hablar frente a su equipo; docentes que tienen mucho que enseñar, pero quisieran compartir sus conocimientos en congresos; o especialistas que tienen una buena propuesta, pero no consiguen comunicar su valor con claridad.
El problema no siempre es la falta de preparación técnica. A veces, lo que falta es aprender a expresar lo que sabemos.
Comunicar ante otras personas exige ordenar las ideas, encontrar las palabras adecuadas, utilizar la voz y el lenguaje corporal, conectar con quienes escuchan y responder con serenidad cuando surge una pregunta inesperada.
Y no, no es un don reservado para unos pocos. La expresión oral, la presencia y la confianza al hablar se pueden desarrollar con práctica y entrenamiento.
En el trabajo, saber comunicar puede marcar la diferencia entre tener una buena idea y conseguir que otros la comprendan; entre dominar un tema y lograr que otros aprendan; entre participar en una reunión y aportar realmente a ella.
Por eso, la pregunta no es solamente cuánto sabemos, sino ¿somos capaces de transmitirlo con claridad, confianza y propósito cuando la oportunidad lo exige?
Porque lo que sabes importa. Pero aprender a comunicarlo puede abrirte nuevas puertas.
Marlon Tandazo
hola@marlontandazo.com