Cuidado con lo que decimos…

Sin duda alguna hay que cuidar lo que decimos, porque nuestras palabras tienen un enorme poder, no solo para trasmitir información o comunicarnos, sino como estímulos capaces de provocar respuestas emocionales en nosotros mismo y en otros, para cambiar, enaltecen, crear, transformar y cuando esas palabras son las equivocadas detenernos en la profundidad de esta máxima, para no pronunciarlas y causar daño o destruir.

Cuando escuchamos palabras hirientes, insultos o críticas destructivas, pueden ser veneno para nuestro cerebro, porque las procesa como una verdadera agresión física; ciertas investigaciones demuestran que al utilizar las palabras, en etiquetas peyorativas hacia ciertos grupos, insultos, comentarios discriminatorios por raza, género, orientación sexual u otras características, las catalogan como «palabras equivocadas», que además de lastimar, tienen un fuerte impacto en la forma en que una persona se ve a sí misma y su lugar en la sociedad. Por lo tanto, es aconsejable cultivar nuestro lenguaje, cuidando el mejor uso de las palabras; que inspiren, eleven o construyan para crear vínculos más sanos y fuertes; se dice que la inteligencia de una persona, no se mide por la cantidad de palabras que sabe pronunciar, sino por aquellas que no dice para no ofender, no se diga cuando se trata de nuestros seres queridos que, aunque a veces podemos herirlos sin intención los resultados son los mismos; es así que ya conocemos el poder de las palabras, pero también descubriremos el beneficio del silencio, para hacerlo más simple pensemos antes de hablar.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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