Cuida tu lenguaje

Te resultan familiares palabras como: “por qué no lo dije”, “que bruto soy”, “no tengo palancas”, “no soy muy listo”, “no soy lo suficientemente guapo”, “a él lo quieren porque es cepillo”; y claro, nunca faltan las comparaciones, “mi vecino es más exitoso que yo”, “ya cambió de carro y yo sigo con la misma carcacha”, continuamente utilizamos este tipo de expresiones que nos lleva al papel de víctima y que fácilmente nos deja encontrar justificaciones que apoyan nuestras creencias limitantes y no nos permiten tener consciencia del alcance real que tienen nuestras palabras. Muchas veces nos hablamos de una manera despectiva, criticándonos, incluso echándonos la culpa de cosas que no hemos hecho.

¡Alto! hablarnos mal lo único que consigue es que tengamos una percepción distorsionada de nosotros mismos. Cuidado con lo que pensamos y cómo nos hablamos, porque ello determina nuestros actos, nuestras emociones y nuestra personalidad.

Afrontemos con responsabilidad nuestros pensamientos y actos. Busquemos desarrollar una sociedad mejor, más justa, más empática, solidaria y generosa, hay que comenzar por nosotros, confiemos y creamos en nuestros sueños, generemos la energía suficiente para desarrollar nuestros proyectos y la confianza  para llevarlos adelante. Ayuda a tu comunidad, habla bien de ella, fíjate en sus cualidades, transmite luz y energía, en la bondad de tus palabras está el poder de tu interior, poder que te permitirá cambiar el mundo. Cuida tu lenguaje.

Patricia Carrión Pilco

patbethc@hotmail.com