¿Cualquiera puede ser político?

Tras poco más de 2 años de gobierno, volvemos a llamar a alecciones y, una vez más, la máquina electoral se pone en marcha. Todos somos parte en este espectáculo de elegir y ser elegidos. Escándalos, peleas, propuestas (algunas dantescas, otras ridículas y pocas realizables), todo es parte de un circo donde cambian las autoridades, pero no la forma en cómo gobiernan.

El Ecuador no es el mismo de hace 10 años, pero la política no ha cambiado en más de un siglo. Es verdad que las estrategias, los medios y los discursos cambian, pero la forma en cómo ejercen el poder las autoridades sigue siendo la misma: desde arriba. No existe aún en Ecuador un verdadero sistema de contrapesos ante en poder de turno. No existen políticos que quieran cambiar esta realidad.

Por ejemplo: todos los políticos hablan de honestidad y batalla a la corrupción, pero ni uno solo ha mencionado verdaderos mecanismos para llegar a este fin. Digo verdaderos como lo podría ser la acción de repetición, que obliga a servidores públicos a responder con sus bienes ante cualquier acción u omisión que perjudique al estado. Acción que ya está en la Constitución, pero ningún político busca su aplicación mediante otras leyes. Lo peor es que nosotros, como ciudadanos, nos sentamos a hablar de los pitos de la política, y no de cómo cambiar el escenario.

Hace días escuché a una persona, a quien considero pilas, decir que se lanzaría a la Asamblea, siendo esta persona aún estudiante de unos veinte y pocos años. Esa soltura en pensarse tan capaz y completo es sorprendente, porque esta persona no está en un movimiento político, no hace militancia, no conoce la realidad profunda de la sociedad sobre la que piensa legislar. En otras palabras, esa persona no está preparada, pero cree estarlo por los ejemplos que tiene. Para lanzarse al mundo de la política no basta ser popular, ni hablar bonito o tener un partido. La política es verdadera vocación de servicio, para lo cual debe haber mucha preparación y trabajo de equipo, porque la política puede significar la prosperidad de un país, o su miseria.

Juan Andrés Bravo Villacís

@JabravoV

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