Las leyes se hicieron para ser respetadas porque norman el comportamiento de las personas, en todos los ámbitos de la actividad humana, cuanto más, cuando hacemos referencia a las leyes de tránsito que apuntan a una movilidad vehicular y peatonal sensatas, para evitar problemas que, tantas veces, terminan en situaciones trágicas.
Sin embargo, en nuestra ciudad, diera la impresión que muchas personas que conducen vehículos, cualquiera sea su modalidad, anduvieran apuradas y que, pronto, quisieran llegar a su destino; y, para lograrlo, irrespetan las normas de tránsito de manera por demás negligente: se pasan los semáforos en rojo, los pasos cebra, pitan permanentemente causando ruidos molestosos, etc.
En esta parte, y con el respeto que se merecen los señores taxistas y choferes de buses que sí saben conducir con prudencia, algunos de sus compañeros son los causantes del caos permanente: buscan espacios donde no los hay para rebasar, otros detienen su vehículo sin poner las luces de pare para tomar pasajeros, en cualquier parte de la vía: media calle o en curvas. Si se les dice algo, su respuesta es un florido lenguaje colmado de expresiones soeces y agresivas. Varios motociclistas también entran a formar parte de los malos conductores. Y, qué decir de algunos ciclistas que van por la ciclovía, pero sin respetar la dirección correspondiente, ocasionando algunos contratiempos.
A otro grupo pertenecen los amigos que parquean su vehículo en donde se les antoja: hacen doble columna, otros ocupan los espacios correspondientes a los ciclistas. Claro, cuando la policía les reconviene por su mal proceder con la respectiva citación, lanzan su grito al cielo.
En las carreteras, el asunto es igualmente preocupante, los conductores responsables tenemos que manejar a la defensiva, sobre todo en las vías que conducen a Malacatos, Vilcabamba y Catamayo, que son muy transitadas. Algunos rebasan en sitios inapropiados, de manera especial en las curvas. Cuántos accidentes se han producido por esta irresponsable actitud, cuando se los puede evitar. Respetemos las leyes de tránsito y los problemas serán menores.
Darío Granda Astudillo
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